Fahrenheit 451

Fahrenheit 451 cuenta la historia de Montag, un bombero cuya labor no es apagar fuegos sino provocarlos. La novela se desarrolla y describe un mundo distópico, donde la guerra o su amenaza siempre están presentes, donde los libros están prohibidos porque provocan infelicidad y fomentan el pensamiento crítico y el inconformismo. En esta sociedad individualista y violenta, la banalidad ha producido personas crueles e indiferentes, consumidores de televisión, delatores, suicidas, conductores asesinos. Es un mundo donde los bomberos se dedican a quemar todos los libros que han sido resguardados de esta locura y por añadidura las casas y las personas que no aceptan dicha destrucción. Montag se revela, la novela nos cuenta ese proceso de transformación personal.

Era un placer quemar.

Era un placer especial ver cosas devoradas, ver cosas ennegrecidas y cambiadas.

Bradbury hace un análisis muy certero de la degradación social que dio lugar a la trivialidad y también a la violencia que leemos en la novela. Refleja de manera precisa cómo los individuos llegaron a ser incapaces de pensar críticamente; cómo la cultura de masas, los espectáculos de entretenimiento, la política resumida, la superpoblación, la masa abnegada de trabajadores sin tiempo para pensar y con muchas necesidades de ocio produjeron una sociedad como la descrita en la novela. Son pasajes que hacen reflexionar sobre la voracidad de las sociedades que hemos creado y que estamos de alguna forma asentando con nuestros actos o con nuestro pasotismo.

-Se abreviaron los años de estudio, se relajó la disciplina, se dejó de lado la historia, la filosofía y el lenguaje. Las letras y la gramática fueron abandonadas, poco a poco, poco a poco, hasta que se las olvidó por completo. La vida es lo inmediato, solo el trabajo importa. Divertirse, sí, pero después del trabajo.

Y nos avisa de que no son los gobiernos los que provocaron esta situación, sino que podemos ser toda la sociedad la que se aboque al pensamiento único y plano, a la falta de crítica en un suicidio plácido o violento e inconsciente en muchos casos.

No comenzó en el gobierno. No hubo órdenes, ni declaraciones, ni censura en un principio. ¡no! La tecnología, la explotación en masa, y la presión de las minorías provocó todo esto, por suerte.

Narrado con un lenguaje poético, con multitud de citas y encuentros literarios, esta obra es una lección de resistencia y de cooperación que bien podemos necesitar para sobrevivir en estos difíciles días.

La novela de Bradbury es también un canto y un homenaje a la importancia de la memoria humana colectiva. Memoria que se encuentra depositada en los libros impresos y como no, en las mentes de las personas. Es una llamada de atención a la necesidad de ser conscientes de que cada individuo puede ser una fuente de sabiduría y bondad. La destrucción, el caos, el pensamiento único, los totalitarismos y la barbarie pueden estar a nuestro alrededor. Como individuos sociales tenemos responsabilidades. Una de las principales es estar alerta para descubrir esas injusticias y hacer todo lo que esté en nuestras manos para convertirnos en memoria y en palabra, para transformar las cosas, para criticar y pensar por nosotros mismos, cultivarnos, aprender y ser también maestros.

Y pensé en los libros. Y por primera vez comprendí que detrás de cada libro hay un hombre. Un hombre que tuvo que pensarlo. Un hombre que empleó mucho tiempo en llevarlo al papel.

Leer esta novela en este momento puede parecer arriesgado e incluso contraproducente. Tal vez necesitamos de historias alegres dados los tiempos difíciles que tenemos por delante, pero para mí Fahrenheit 451 ha sido una novela esperanzadora. He leído la rebelión de un hombre que no entiende la destrucción de la que es partícipe. Me he encontrado con pasajes llenos de emotividad y rebeldía. Hay tensión, crítica, reivindicación. Un lenguaje poético, ecosistemas literarios, homenajes a la memoria, al pensamiento y a la literatura. Amistad. Cambio. Valentía. Y un mensaje final de esperanza que necesitamos en estos días tan difíciles.

Llénate los ojos de asombro, vive como si fueses a morir en los próximos diez segundos. Observa el universo. Es más fantástico que cualquier sueño construido o pagado en un fábrica. No pidas garantías, no pidas seguridad, nunca hubo un animal semejante.

Si queréis conocer un poco más sobre Ray Bradbury, en la revista Yorukubu, podéis leer una de sus últimas entrevistas. https://www.yorokobu.es/ray-bradbury-ultima-entrevista/

Hasta la próxima lectura. Resistiremos.

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